HIJOS: LA REGLA DE LOS 3 MINUTOS PARA PADRES, AYUDA A MANTENER BUENAS RELACIONES CON LOS HIJOS

¿Alguna vez te has puesto a pensar en cuánto tiempo pasas con tu hijo luego del trabajo?
Técnicamente, nos lleva 30 minutos en prepararles la cena, otros 15 minutos en leerles un libro y tan sólo unos momentos para darles un beso de buenas noches. ¡Lo que prácticamente no te deja mucho tiempo para relacionarte profundamente con tu pequeño!
Sin embargo, según los expertos, entre esos periodos hay 3 minutos que pueden ser fundamentales para tus hijos.
Al respecto, la psicóloga Nataliya Sirotich explica una “regla de 3 minutos” que, según ella, te ayuda a conseguir la confianza de tu hijo incluso cuando lleguen a la adolescencia.
La regla de 3 minutos:
Esta regla dice que debes reunirte con tu hijo todos los días y tratarlo como si no lo hubieses visto durante muchísimo tiempo (incluso si solo lo has perdido de vista durante 10 minutos mientras fuiste a la tienda).
Además, es fundamental estar al mismo nivel de los ojos del pequeño y pasar los 3 minutos abrazándolo y preguntándole qué pasó mientras no lo viste.
Y es muy importante seguir esta regla cuando busques a tu hijo en jardín de infantes, en la escuela o cuando simplemente llegues a casa luego del trabajo.
¿Por qué es esto necesario?
De acuerdo a la psicóloga, esos primeros minutos en que ves a tus hijos son ideales ya que es el momento en que aprovechan para compartir toda la información que pueden recordar.
Y las consecuencias de ignorar esos primeros minutos pueden varias, dependiendo del carácter del pequeño.
Pero cuando un niño no tiene la oportunidad de contarles todo lo que puede a sus padres, no hablará sobre cosas importante y, en el futuro, algunos hechos no le parecerán tener la suficiente importancia como para seguir compartiéndolos con ellos. Y es debido a eso, que muchos padres pueden perderse de cosas significativas en la vida de su pequeño.
También existen los niños que siguen hablando aún cuando sus padres no le prestan atención.
Estos pequeños seguirán insistiendo hasta que finalmente piensen que sus padres han escuchado sus historias. Sin embargo, los padres de niños así corren el riesgo de considerar a sus hijos como un ruido de fondo al que no deben prestarle atención.